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Invierto Bien - La importancia de diversificar

Por ejemplo, imagina que tienes un millón de pesos para invertir y lo utilizas todo para comprar acciones de una sola empresa. En el caso que bajase el valor de dicha compañía o ésta quebrase, toda tu inversión se convertiría en pérdida. Es decir, tu rentabilidad dependería de los resultados de solo una organización. Sin embargo, si divides el dinero entre varios instrumentos de inversión, la rentabilidad dependería del promedio de rentabilidad de todos y las ganancias podrían compensarían las pérdidas de otros. He aquí la importancia de la diversificación.

Debido a lo anterior, es recomendable tener varios objetivos financieros y con diferentes horizontes de tiempo, de esta forma conformarás tu cartera, la que puede contar con: acciones, bonos, fondos de inversión, depósitos a plazo, APV, entre otros. Así, puedes tener inversiones de mayor y menor riesgo. Estas últimas, con una menor rentabilidad esperada. Lo importante es que el conjunto de la cartera corresponda a tu perfil y se adecúe a tus necesidades y objetivos de inversión.

Formas de diversificar:

1. Grados de riesgo: Puedes tener inversiones con distintos grados de riesgo, liquidez y horizontes de inversión. Lo importante es que el conjunto, o “cartera”, corresponda a tu perfil de inversión.
2. Categorías de activos: Debes tener diferentes categorías de activos, es decir, mantener una combinación de renta variable, renta fija y activos del mercado monetario, en unas proporciones que dependerán de tu perfil de inversionista.
3. Títulos: Debes tener diferentes títulos, es decir, combinar títulos con diferentes niveles de riesgo, rentabilidad y liquidez: acciones de distintas empresas, bonos y obligaciones de diferentes emisores y con distintos vencimientos, diferentes tipos de fondos de inversión, entre otros.
4. Diversificación de sectores: Según los ciclos de la economía, algunos sectores económicos podrían tener un mejor desempeño que otros. Por ejemplo, durante épocas de recesión lo normal es que las empresas que producen bienes de primera necesidad (alimentos, energía) tiendan a presentar una mayor estabilidad que las empresas de construcción o las tecnológicas. Sin embargo, si la economía va bien, estas últimas pueden prosperar mucho, y sus acciones pueden producir una rentabilidad superior a la media. Por lo tanto, es recomendable mantener productos de inversión en diferentes sectores para mitigar el efecto de potenciales ciclos económicos débiles sobre la cartera.